pastor: Cash Luna
predica: Venciendo La Envidia
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Génesis 26:12-15 “Y sembró Isaac en aquella tierra, y cosechó aquel año ciento por uno; y le bendijo Jehová. El varón se enriqueció, y fue prosperado, y se engrandeció hasta hacerse muy poderoso. Y tuvo hato de ovejas, y hato de vacas, y mucha labranza; y los filisteos le tuvieron envidia. Y todos los pozos que habían abierto los criados de Abraham su padre en sus días, los filisteos los habían cegado y llenado de tierra.”
Dios prosperó, enriqueció e hizo muy poderoso a Isaac. Tener estas tres cosas sin un propósito adecuado sería un gran peligro. A algunas personas no les gusta que enseñemos que Dios nos quiere bendecir y tienen razón en que si sólo les enseñamos a pedir la bendición y a no comprometerse con Él, entonces no sería bueno. El deseo de Dios es el deseo de un padre de bendecir a sus hijos y no le podemos decir que no.
Dios tiene bendiciones de calidad, directamente ligadas a la calidad de comportamiento que tienes. Cuando enseñamos que Dios te quiere bendecir, allí mismo encuentras el deber de comportarte. En un colegio o universidad, te van a premiar de acuerdo a tus notas. En un equipo de deporte profesional te van a pagar de acuerdo a como juegues. Dios te quiere bendecir, pero necesita que respondas a su Palabra con el comportamiento que está ligado a la bendición que tú quieres. Algunos provocan la bendición de Dios en su vida y otros al diablo para que los maldiga. Compórtate como aquellos que provocan a Dios para bendecirlos. Dios es objetivo. Él no anda por allí dando bendiciones a cualquiera. Tú también tienes que ser objetivo.
Aquí leemos que los Filisteos tuvieron envidia de Isaac. ¿Vas a detener la bendición de Dios en tu vida sólo porque a otros les da envidia? ¡No! Te vas a comportar como Dios manda y vas a ver lo que Dios hace con tu vida. Dios seguramente te va a bendecir. Cuando Dios te bendiga, quizá a algunos les va a dar envidia.
La envidia ha estado presente desde el comienzo de la humanidad. Caín mató a Abel por envidia. Raquel tuvo envidia de Lea porque ella tenía hijos. Ella tuvo que sacar la envida de su corazón para que Dios la bendijera y así tener hijos. También los hermanos de José tuvieron envidia de él. Hay muchos más casos de envidia en la Biblia.
2 Corintios 12:20-21“Pues me temo que cuando llegue, no os halle tales como quiero, y yo sea hallado de vosotros cual no queréis; que haya entre vosotros contiendas, envidias, iras, divisiones, maledicencias, murmuraciones, soberbias, desórdenes; que cuando vuelva, me humille Dios entre vosotros, y quizá tenga que llorar por muchos de los que antes han pecado, y no se han arrepentido de la inmundicia y fornicación y lascivia que han cometido.”
Uno de los deportes favoritos del ser humano se llama envidia. Todos en algún momento tenemos la tentación de envidiar a alguien. Debemos aprender a manejar la envidia. Pablo le escribe a los Corintios y les dice que no los quiere encontrar envidiando a otros.
Mateo 27:17-18“Reunidos, pues, ellos, les dijo Pilato: ¿A quién queréis que os suelte: a Barrabás, o a Jesús, llamado el Cristo? Porque sabía que por envidia le habían entregado.”
¿Cómo puede ser posible que al hombre que vino para bendecirnos, revelarnos al Padre, que no le importó el qué dirán y se sentó a comer con publicanos con tal de compartirles la Verdad, que perdonó a la mujer acusada de adulterio, que hacía milagros, lo hayan entregado por envidia? Pilato sabía que Jesús no había hecho nada malo. Me imagino que Pilato ha de haber pensado que si les ofrecía soltar a Barrabás o a Jesús, la gente iba a escoger a Jesús y no a Barrabás, que era uno de los peores criminales de ese tiempo. La gente escogió a Barrabás. Así como el pueblo lo escogió a él, hay sociedades que prefieren ver a su nación hecha pedazos antes de ver a Jesús reinar en ella. Hay familias que prefieren ver a sus hijos en drogas antes de que pongan un pie en una iglesia cristiana.
Salmo 73:1-3“Ciertamente es bueno Dios para con Israel, para con los limpios de corazón. En cuanto a mí, casi se deslizaron mis pies; Por poco resbalaron mis pasos. Porque tuve envidia de los arrogantes, viendo la prosperidad de los impíos.”
Por más que cantemos y alabemos a Dios, podemos tener envidia. ¿Cómo es posible que un adorador sienta envidia por un arrogante cuando sabe que Dios mira a éste de lejos? Por una cosa: la prosperidad. La envidia está altamente ligada a la prosperidad. Antes de que fueras prosperado, nadie hablaba de ti, ahora que Dios te ha prosperado, la gente habla de ti. ¿Cómo puede una persona tener envida de un arrogante que está siendo prosperado? Por ver y comparar.
Filipenses 1:15 “Algunos, a la verdad, predican a Cristo por envidia y contienda; pero otros de buena voluntad. Los unos anuncian a Cristo por contención, no sinceramente, pensando añadir aflicción a mis prisiones; pero los otros por amor, sabiendo que estoy puesto para la defensa del evangelio. ¿Qué, pues? Que no obstante, de todas maneras, o por pretexto o por verdad, Cristo es anunciado; y en esto me gozo, y me gozaré aún.”
Pablo dice que hay quienes predican a Jesucristo por envidia. Si de repente empiezas a oír a alguien que tiene envidia de algún predicador, no te unas a la crítica. No sabes si alguien que quieres de repente llega con él y se salva. Pablo dijo: “No me importa la razón por la que prediquen, sino que más gente está conociendo a Cristo”. Nuestro comportamiento tiene que ser aquel que no habla nada malo de nadie, sino que bendice a otros.
Si no tenemos envida, los que van adelante en algún área de su vida nos inspiran. El que tiene envidia no se siente motivado por ellos para hacer algo bueno, sino que se ve motivado a inventarse alguna mala razón por la cual esa persona posee lo que tiene.
1 Corintios 13:4 “El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece”
El amor no tiene envidia. Tienes verdadero amor en tu corazón o envidia; no puedes tener las dos cosas. Si has descubierto hoy que tienes envidia, tienes que sacarla de tu corazón.
Si sientes envidia del que es el primer lugar en tu clase o de tu compañero de trabajo o simplemente de tu amigo, cómprale un regalo y felicítalo por estar en el primer lugar o porque alla alcanzado metas primero que tu.
Si tu amigo tiene carro nuevo, y te da envidia, ve y cómprale un regalo para su carro.
Sólo ese tipo de acciones saca los malos sentimientos. Envidia quiere decir: tristeza que se siente por el bienestar ajeno. En otras palabras, cuando sientes envidia es porque quizá a otro le fue como tú querías que te fuera a ti. Cuando saques eso de tu corazón, Dios estará listo para bendecirte como a él o aún más.
Romanos 13:12-14 “La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz. Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia, sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne.”
La envidia es carnal. Es expresión de tu carne. El amor es espiritual. Ambos no pueden coexistir. ¿Cómo está tu corazón? Piensa en lo que has hablado, en el trabajo, en tu casa, en tu equipo deportivo en el que participas. ¿Qué es? ¿De qué dichos estamos llenos? ¿De envidia o justificaciones absurdas que ni tú crees? ¿Qué hablas de tu familia o de aquel que tiene la novia que tú querías tener? Es importante que lo analices porque Dios tiene muchas bendiciones en sus manos que deberían estar en las tuyas. Estamos dejando a Dios con las manos llenas y sin tener a quién dárselas.
Si hoy envidias, mañana tendrás orgullo. Sólo es cuestión de tiempo y quizá por eso Dios tiene bendiciones retenidas. ¿Qué hablas de la persona que obtuvo el empleo que tú querías? La envidia es lo que hace que uno vea a los demás, en vez de verse a uno mismo. Tú no vas a resolver los problemas hablando de otros, sino que enfrentándote contigo mismo, con tu carácter, virtudes, valores y principios.
Quizá hoy te das cuenta que tienes envidia en tu corazón, y reconoces que es hora de cambiar. La envidia es el deporte favorito del ser humano, venimos programados para envidiar, pero tenemos que desprogramarnos. Nuestro país está lleno de malas actitudes, sumergido hasta el cuello. Los hijos de Dios no pueden ser así, porque nuestro papá no nos enseñó eso. Todos pueden sentir envidia, menos aquellos que dicen estar llenos del Espíritu Santo; aquellos que son la luz del mundo y la sal de la tierra
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bueno hermanos que buenisima esta predica ta genial muchas bendiciones te traiga esta predica al leerla.
att
negrusa
Venciendo la Envidia
sábado, 8 de diciembre de 2007
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testimonio de Clemente De Jesús Olivares Pérez: ex alcoholico.
viernes, 7 de diciembre de 2007
Clemente De Jesús Olivares Pérez: ex alcoholico
Provengo de una familia mexicana que se estableció para vivir en Juchitán, una ciudad del estado de Oaxaca, quizá el más pobre de la República; soy el mayor de cuatro hermanos y en mi hogar fui criado con mucha disciplina por parte de mi padre, hasta que a los 15 años ingresé a un colegio militar de donde me expulsaron por robo y donde cometí toda suerte de pecados abominables. A partir de entonces llevé vidas paralelas; por un lado me desempeñe como un hijo de familia "normal" y por otro mi decadencia moral fue en aumento.
A decir de mis compañeros y mis calificaciones, siempre fui un alumno brillante, concluí mis estudios de ingeniería con el mejor promedio de mi generación, inmediatamente obtuve el título profesional e ingresé a trabajar en la empresa petrolera de este país, donde aún presto mis servicios en el área corporativa de relaciones laborales. Mi afición por el alcohol y las mujeres fue algo que siempre estuvo asociado a mi aparente vida de éxito. Mi vida transcurría entre cumplir con mi trabajo e ir ascendiendo y beber tres veces por semana hasta emborracharme.
Las buenas nuevas del evangelio llegaron a mi hogar por medio del hermano que me sigue en edad (le llevo 4 años), desde adolescente llevó a la casa música diferente y patrones de comportamiento distintos, que a decir verdad, en mi familia no entendíamos y por el contrario nos dedicábamos a criticar. La actividad de mi hermano en la Iglesia del Nazareno era "excesiva", todos los días al culto, campamentos, ensayos, etc., hasta que mi mamá también se hizo miembro de esa iglesia. En una ocasión fui a un evento con música especial donde el conferencista hizo una invitación para orar por las personas, yo pasé al frente, e inclusive asistí a la iglesia durante un año, hasta que nuevamente sucumbí ante el sexo. Como a pesar de mis defectos siempre he sido perfeccionista, consideré que no podía ir a la iglesia y ser hipócrita, así que tomé la decisión de apartarme de Dios.
A partir de entonces mi existencia fue aun más miserable, ahora yo sabía lo que era pecado contra Dios, pero estaba conforme de ir al infierno, lo intente todo, probé de todo y cada vez me hundía mas. Admiraba profundamente a mi hermano por no necesitar de toda esa basura para ser feliz, pero por ningún motivo volvería a la Iglesia, yo era responsable de mi vida y tenía todo lo necesario para triunfar, juventud, autos, dinero, profesión, un buen trabajo, una novia decente y algunas otras señoritas y señoras para divertirme. Estaba lleno de pecado, soberbia y vanidad, pero consciente de mi maldad por el conocimiento que tenía de la Biblia.
Parecía que mi caso ya no tendría remedio, yo era un esclavo del pecado, profundamente afectado psicológicamente, tan lleno de inseguridad que cuando salía llevaba conmigo una pistola, vivía con el temor de embarazar a alguien o despertaba con la zozobra de no recordar lo que había hecho. En mi casa perdí todo respeto a la autoridad de mis padres, al grado de llegar borracho ante mi papá, aquel hombre tan severo que no tomaba, ni fumaba, ni andaba con mujeres; con esto, demostraba mi impotencia y resignación ante mi pobre condición. Todo lo que tenía que ver con Dios me hacía sentir muy triste, sabía que estaba mal, pero no quería, ni podía hacer algo por mí mismo; por supuesto, ni los consejos, ni las recomendaciones, ni los regaños, ni siquiera el amor de las personas podían hacer algo por mi.
Así, el 18 de febrero de 1987, después de trabajar y haber bebido nuevamente, manejando uno de mis autos regresaba de la Refinería de Petróleo en Salina Cruz, Oax. hacia el lugar donde vivía; cuando de pronto, me encontré de frente con un enorme camión trailer, el impacto fue tremendo y perdí instantáneamente el brazo izquierdo, la escena era impresionante, un hombre solo en la carretera, en la noche y desangrándose, que solo acertaba a llamar a su mamá. Intenté volver a manejar pero estaba débil, nadie se detenía a auxiliarme, la vida se me escurría a cada segundo y en cada gota de sangre, parecía que la intención de "alguien" era dejarme morir, sin darme cuenta que en esos momentos ya habían sucedido varios milagros que me conservaron la vida y que omito en obsequio a la brevedad.
Se me proporcionaron los primeros auxilios en un consultorio médico, pero era necesaria una intervención quirúrgica, para lo cual me trasladarían a un hospital a 50 km. de distancia. Mi papá le avisó del accidente a mi hermano a quien me referí anteriormente, quien estaba en la Iglesia como era su costumbre, de tal forma que fue él quien me acompañó en la ambulancia, en el trayecto a toda velocidad Eduardo oraba con fervor intercediendo por mí, pero, en cierto momento, me dijo que probablemente no llegaría con vida al hospital, había perdido demasiada sangre y era preciso ponerme a cuentas con Dios. En ese instante, en medio del gran dolor que sentía, pude darme cuenta que estaba cara a cara con la muerte y tuve un miedo terrible ¿a donde iría después de cerrar los ojos por última vez? ¿que pasa cuando uno muere? El futuro no lo podía ver, pero si pude ver mi pasado ¿que de bueno había en mi vida? ¿había sembrado amor? ¿para que servía todo lo que había logrado?
Tuve que llegar a esa situación dramática de mi vida para sentir arrepentimiento; entonces, de lo más profundo de mi corazón salió unaoración, una súplica, un grito ¡Señor, dame una oportunidad de vivir, quiero conocerte y servirte! Cuenta mi hermano que instantáneamente desapareció el rictus de dolor de mi cara y esa ambulancia se llenó de la paz de Dios. Me desmayé cuando me llevaban al quirófano; salvé la vida con la operación, las transfusiones de sangre y la infinita gracia de Jesucristo mi redentor.
Al otro día desperté en otra realidad, sin un brazo pero vivo, afectado pero gozoso, derrumbado en una cama pero listo para ir al cielo, el cuerpo marcado pero mi alma limpia, con mi nombre fuera de los equipos deportivos pero ahora inscrito en el libro de la vida, con un pasado miserable pero con un futuro glorioso ¡Dios me había perdonado!. La noticia del accidente de aquel joven ingeniero causó consternación, ¡como era posible si había gente peor!, ¡Clement no merecía eso!; el hospital se llenó de tanta gente entre compañeros de trabajo, amigos y familiares que desfilaron todo el día para verme, hasta que los médicos negaron el acceso por considerar que era demasiado. Lo que más agradezco y me dio tanta fortaleza fue la visita de los hermanos de la 1ª. Iglesia del Nazareno en Juchitán, Oaxaca, quienes me manifestaban que desde antes habían estado orando por mí ¡Que amor incomprensible!
En ese mismo hospital se dieron cita mis compañeros de parranda y mujeres con las que tenía relaciones, como recordándome que no me preocupara, que todo podía seguir como antes; pero yo era una nueva criatura que no estaba dispuesto a volver atrás, sino al contrario, a seguir adelante en obediencia a la voluntad de Dios. Postrado en esa cama le pedí a mis ahora suegros que me permitieran casarme con su hija, necesitaba reordenar mi vida y comprender el plan de Dios para mi.
Tuve la oportunidad de vivir, pero yo también cumplí mi palabra, de inmediato comencé a estudiar la Biblia y a congregarme. El 4 de abril de 1987, Julisa y yo unimos nuestras vidas en la Iglesia del Nazareno, fue una boda muy emotiva donde pude compartir públicamente mi testimonio.
Por necesidad de lograr mi rehabilitación me enviaron a la ciudad de México, donde los médicos concluyeron que solo requería ejercicios físicos para manejar mi prótesis y que no tenía ninguna necesidad de la obligada terapia psicológica; no cabe duda, es sorprendente la forma en que restaura el Señor. Una vez en esta ciudad, en la búsqueda de una Iglesia donde congregarme, llegué a la Iglesia del Nazareno "Jesús es Señor", la que tenía como templo una cochera o garaje; en ese lugar se nos recibió de una manera muy especial y se me invitó a compartir mi testimonio, que al parecer fue de bendición para lo asistentes. Al término del culto un par de mujeres nos llevaron para hablar con un joven que se había intentado suicidar en tres ocasiones y pude testificarle de Jesús. Así fue que nos involucramos con la Iglesia a la que aun asistimos.
En esta ciudad mi esposa se embarazó, pero debido a que éste era ectópico (alojado en una trompa de falopio hasta que esta estalló) se perdió en medio de un gran riesgo de muerte por causa de la terrible hemorragia. Poco antes de cumplirse un año de nuestra estancia en México, Distrito Federal, llegó el tiempo de regresar a nuestro lugar de origen; para ese tiempo ya Dios había puesto una carga muy grande en nuestros corazones, estábamos seguros de que éramos llamados para hacer "algo" en la capital, así que rentamos y amueblamos un departamento, con la certeza de que pronto volveríamos para vivir allí.
Regresé a trabajar a la Refinería de Salina Cruz, Oaxaca, donde por cierto el impacto emocional fue tremendo, volver a un lugar donde todo seguía igual pero ahora yo tenía un aspecto físico distinto, me produjo incomodidad; esta situación la conocía el Señor, por eso solo estuve un mes en ese lugar y se me invitó a colaborar en México D.F. ¡El todo lo hace perfecto!. Contra todo pronóstico, abandonamos a nuestras familias y dejando atrás nuestras raíces fuimos a enfrentarnos a un mundo nuevo, en ocasiones hostil, pero estábamos decididos a obedecer y descubrir el plan de Dios para nuestro matrimonio.
En nuestra inquietud de buscar y conocer mas de Dios, realizamos un viaje a Tierra Santa, después del cual podemos afirmar que lo dicho en la Biblia tiene gran concordancia geográfica e histórica; todo nos pareció fascinante, pero lo mas emotivo, fue sin duda el haber participado del Sacramento de la Comunión en el lugar que se reconoce, al menos por el pueblo evangélico, como el Jardín de la Tumba. Es paradójicamente emocionante entrar a una abertura en la pared de roca y no encontrar rastro de nada, gracias a la gloriosa resurrección del Hijo de Dios que dio su vida por nosotros; ¡Esta es la gran diferencia de nuestra fe!
Una vez de regreso enfrentamos otra prueba, no podíamos tener hijos, visitamos gran cantidad de médicos y nos sometimos a todo tipo de estudios intentando todos los recursos disponibles en busca del embarazo, recibimos apoyo por parte de nuestros amigos, pero no había avance. Pronto esta necesidad se convirtió en obsesión, la familia y la iglesia preguntaban por los bebés y aunque de manera involuntaria, ejercían una gran presión emocional sobre nosotros; después, la carga era insoportable, sobre todo para mi esposa que pasaba por frecuentes crisis de llanto y desesperación.
Un día, en una actividad juvenil Dios habló a nuestras vidas a través de un canto, indicándonos que debíamos darle a El nuestras cargas y ese sueño irrealizable. Así lo hicimos, esa noche dejamos todo en el altar y por fin tuvimos paz en nuestros corazones, El nos hizo descansar y también hizo el milagro, el examen del siguiente mes reveló que mi esposa estaba embarazada.
Hoy tenemos dos hijos: Samuel (10) y Clement (8), podemos asegurar que somos felices a pesar de que las pruebas han continuado; por mencionar una más, debo decir que mi padre fue asesinado a balazos en presencia de mi madre. Aunque la vida no ha sido fácil, una cosa tengo por cierta, que Dios ha estado con nosotros en todas y cada una de las circunstancias. Estamos agradecidos con El por su bondad y misericordia; no hay duda, sus bendiciones son abundantes cada día.
Tengo 40 años y desde mi conversión no he dejado de servir al Señor, porque se me ha permitido participar en diferentes proyectos de la Iglesia para extender Su reino. Por su gracia, El también me usa cuando comparto la Palabra o mi testimonio. Estoy comprometido en ser fiel y correr con dignidad la preciosa carrera de la fe. Por todo ello ¡A Dios sea la Gloria!
Si usted le pide de todo corazón, él pondrá en usted la voluntad y el propósito de confiar en él. Lo acercará a él mediante su gracia, y hará que comprenda que ha nacido de nuevo, que tiene una nueva vida y un nuevo propósito, porque "lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que nacido del Espíritu, espíritu es" (San Juan 3:6). ¡Gloria al Señor!¿Qué es lo más importante en tu vida? Deja que el Señor Jesús te ayude a establecer tus prioridades. Si no conoces al Señor Jesús te animamos a hacer la siguiente oración:
"Señor Jesús, quiero conocerte personalmente. Gracias por morir en la cruz por mis pecados. Yo abro la puerta de mi vida y te recibo como mi Salvador y mi Señor. Gracias por perdonar mis pecados y darme vida eterna. Toma el control de mi vida. Haz de mí la persona que tú quieres que sea"
Esta oración es el primer paso para tener una relación personal con el Señor Jesús, quien te guiará y alentará en cada paso del camino.
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bueno hermanos mios yo se que este testimonio es impactante pero les edificara sus vidas grandemente.
att
negrusa
Publicado por negrusa en 16:44 0 comentarios
Chick Publications: historietas cristianas
jueves, 6 de diciembre de 2007
Publicado por negrusa en 20:41 0 comentarios
Que la maldad no enfríe el amor de Dios en ti
pastor: Aquiles De Azar
predica: Que la maldad no enfríe el amor de Dios en ti
Efesios 4:2-3 -
Con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz.
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No temas ser bendecido
miércoles, 5 de diciembre de 2007

pastor: Cash Luna
predica: No Temas Ser Bendecido
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¿Has comprado un regalo o preparado algo de manera especial para alguien? Una mañana, una niña me dio una hoja con una ovejita dibujada, y tenía pegado algodón para simular la lana. Cuando la recibí, me pregunté qué estaba pensando la niña, y pensé en el amor con que la hizo. Creo que se esmeró pensando si me iba a gustar, y en qué iba hacer cuando me la diera.
¿Alguna vez has preparado comida para una persona en especial? Cuando haces eso te esmeras, te sientes bien y quieres agradarlo. También puede pasar que la comida que preparaste para esa persona le enferme. Eso sucede porque no conocemos bien a nuestro invitado. Por eso es importante conocer bien a Dios, para saber qué le gusta y qué no. Pero lo peor es cuando ya has preparado algo para alguien y te dice a última hora que no. Te sientes mal, y eso es porque no es lo mismo preparar algo, que tan sólo comprarlo.
La Palabra del Señor en 1 Corintios 2:6-12: “Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez; y sabiduría, no de este siglo, ni de los príncipes de este siglo, que perecen. Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria, la que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de gloria. Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó. Ni han subido en corazón de hombre. Son las que Dios ha preparado para los que le aman. Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña. Aun lo profundo de Dios. Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido”.
No menosprecies la sabiduría que Dios te ha dado porque no tienes el cargo que otro tiene. Él tiene una gloria destinada para ti también. Cree que el Señor se ha tomado la molestia de preparar cosas especiales y especificas para tu vida. Él no va y las compra, las prepara.
La Escritura dice que lo que el Señor ha preparado para los que le aman son cosas que no has visto, ni imaginado. Dios quiere bendecirte, pero debes aprender a obtener esas promesas. Lo que Dios tiene para tu vida debe serte revelado según la sabiduría de Dios.
Hay tres cosas que se reciben por revelación, la primera de ellas es cómo es Dios y sus atributos. El Espíritu Santo es quien nos revela cómo es el Señor, su poder, omnipresencia y omnisciencia. Nadie conoce más de Dios sino tiene mayor comunión con el Espíritu Santo.
Cuida tu comunión con el Espíritu Santo, no dependas de lo que te predican o enseñan. Debes tener comunión con el Espíritu Santo porque te va a revelar cómo es Dios.
La profundidad de Dios también es revelada por el Espíritu Santo. ¿Cómo puedo ser espiritual en lugar de que la Biblia me lo defina? Lo profundo no es necesariamente complejo, puede ser muy sencillo también.
Cuando la Escritura dice que sin fe es imposible agradar a Dios, está revelándonos qué es agradable para Él. Cuando conoces profundamente a una persona, sabes lo que le agrada porque te está revelando su corazón. El Señor puede decirte “soy bueno, omnisciente, pero si me quieres agradar créeme, a mí me agrandan los que me creen”. Profundo no quiere decir confuso. Las profundidades de Dios son regularmente cristalinas. Puedes estar en una profundidad de Dios muy sencilla para tu vida.
Otra cosa que la Palabra te revela es que Dios se goza en la oración del justo. El Señor te está revelando lo que puede tocar las fibras más sensibles de su corazón. El Espíritu Santo te revela lo profundo del corazón de Dios, de tal manera que te revela lo que Dios ya te preparó.
El Espíritu Santo nos revela lo que Dios ya nos concedió. El problema no es saber tan sólo lo que necesitas o quieres en la vida, está en saber qué te ha concedido y que aun no tienes.
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bueno hermanos hoy pongo predica del pastor cash ojala que le guste y llene de bendicion su vida es super bueno este pastor me gusta muchisimo ami y que esta palabra sea una buenisima comida a su espiritu.
att
negrusa
Publicado por negrusa en 13:52 0 comentarios
devocional: la buena semilla
lunes, 3 de diciembre de 2007
La Buena Semilla
Lunes 3
Diciembre 2007
Deuteronomio 30:19
Dios esluz1 Juan 1:5
Dios esamor 1 Juan 4:16
¡Usted no es un robot!
Un robot es simplemente una máquina que necesita que se le den órdenes. Está programada para efectuar tareas precisas. ¿Soy yo un robot? No, porque tengo corazón y alma, conciencia e iniciativa propia. Dios me dio capacidad para tomar decisiones y tengo inteligencia, juicio, sensibilidad, etc., de modo que mi vida no es el juguete de un destino ciego que yo tendría que aceptar sin más. Tengo la posibilidad de escoger entre volverme hacia Dios o darle la espalda. Asumo las consecuencias de mis acciones, buenas o malas. Cuando Dios hizo al hombre “a su semejanza”, no hizo de él una máquina para manejarla a su antojo, sino que lo creó libre, dotado de reflexión y de capacidad para amar. Mi vida interior sólo puede desarrollarse realmente y tener un sentido si está en conexión con el Creador. ¿Tengo una relación con Dios? Ésta es una pregunta vital y primordial, porque el que me hizo, también conoce mis necesidades y quiere mi felicidad. A los culpables y perdidos (que somos todos), él ofrece el perdón y la salvación; a seres sometidos a esclavitud propone la libertad. ¿Por qué? A causa del gran amor con que nos amó, envió a su Hijo Jesucristo a nuestro mundo para salvarnos. “Siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:8). El pecado que nos separaba de Dios fue anulado por la cruz de Cristo. “Agradó al Padre… por medio de él (Jesucristo) reconciliar consigo todas las cosas… haciendo la paz mediante la sangre de su cruz” (Colosenses 1:19-20).
© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
Publicado por negrusa en 7:30 1 comentarios
Encuesta chilena revela que nùmero de evangelicos ha aumentado y catolicos disminuido
domingo, 2 de diciembre de 2007
Publicado por negrusa en 9:39 2 comentarios




















