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Consecuencias de la Envidia

sábado, 8 de diciembre de 2007

pastor: Cash Luna
predica: Consecuencias De La Envidia
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Génesis 26:12-15?“Y sembró Isaac en aquella tierra, y cosechó aquel año ciento por uno; y le bendijo Jehová. El varón se enriqueció, y fue prosperado, y se engrandeció hasta hacerse muy poderoso. Y tuvo hato de ovejas, y hato de vacas, y mucha labranza; y los filisteos le tuvieron envidia. Y todos los pozos que habían abierto los criados de Abraham su padre en sus días, los filisteos los habían cegado y llenado de tierra”.

La bendición que Dios le dio a Isaac produjo el ciento por uno. ¿Sabes qué implica esto? Cien veces más trabajo. Muchas veces pedimos más allá de lo que estamos dispuestos a ser responsables. No es lo mismo que ganes Q10,000 este mes, a que ganes de repente Q20,000. Dios tiene que tomarse el tiempo para formar tu carácter y puedas recibir tu bendición. No hay nada de malo en que llegues a ganar mucho, lo malo es que lo ganes sin hacer el trabajo que tienes que hacer. Normalmente, cuando a alguien le va bien, dicen que hizo algo malo. ¿Por qué? Porque la gente que piensa así, es escasa. Estamos acostumbrados a que la gente rica prospera por hacer lo malo. Isaac cosechó al ciento por uno a causa de la bendición de Dios.

La riqueza, prosperidad y poder son tres manifestaciones de la bendición de Dios. La gente que próspera es la que Dios usa como ejemplo en el Antiguo Testamento, era gente que tenía los principios de Dios. La mentalidad de estas personas en relación a Dios jamás fue de pobreza. La pobreza no expresa la voluntad de Dios para la gente. Todos los hombres que cita la Biblia fueron prósperos. Cuando gozas de la bendición de Dios, la gente te puede dejar sin nada, pero Él te vuelve a bendecir y levantar. Él disfruta de levantar al caído.

Casi nadie confiesa tener envidia, pero todos tienen un poco de ella. Si el pozo le servía a Isaac, le podía servir a los Filisteos también, pero le echaron tierra. Imagínese el trabajo de llenar un pozo de tierra. Es más fácil abrir otro pozo que llenar el que ya está abierto. Los Filisteos eran envidiosos y tontos a la vez, gastaron energía en algo que no les ayudaba a nada bueno. Igual, hay gente que prefiere que nadie tenga lo que ellos no tienen y desean.

Génesis 26:16-21?“Entonces dijo Abimelec a Isaac: Apártate de nosotros, porque mucho más poderoso que nosotros te has hecho. E Isaac se fue de allí, y acampó en el valle de Gerar, y habitó allí. Y volvió a abrir Isaac los pozos de agua que habían abierto en los días de Abraham su padre, y que los filisteos habían cegado después de la muerte de Abraham; y los llamó por los nombres que su padre los había llamado. Pero cuando los siervos de Isaac cavaron en el valle, y hallaron allí un pozo de aguas vivas, los pastores de Gerar riñeron con los pastores de Isaac, diciendo: El agua es nuestra. Por eso llamó el nombre del pozo Esek, porque habían altercado con él. Y abrieron otro pozo, y también riñeron sobre él; y llamó su nombre Sitna.”

La fuente de tu bendición es el agua viva que llevas dentro: El Espíritu Santo. La bendición sale de ti. El diablo no quiere destruir los bienes que posees, sino tu relación con tu fuente de vida. Si no lees la Biblia, cerraste el pozo. No lo puedes cerrar si algo no funciona. Si no crees en lo que lees en la Palabra, le estás echando tierra a tu pozo. No importa qué te hagan o digan, no le eches tierra al pozo. Lo que el diablo busca es cerrarlo, que se te acabe al avivamiento. Si alguien te cierra el pozo, vuélvelo a abrir. Para tener la bendición de Dios, se requiere un río de agua viva fluyendo dentro de ti: el Espíritu Santo.

“Esek” en el original quiere decir “contienda o pleito”. “Sitna” significa “enemistad”. Primero, la envidia es un sentimiento; después, un pleito y, por último, una enemistad. Ten cuidado con ese pequeño sentimiento que se llama envidia; si lo alimentas, crece. Ese gusanito se vuelve un monstruo. La envidia es traicionera y causa un daño muy grande a tu vida. Ten cuidado, la envidia es peligrosa. Si tienes que elegir entre ser envidiado o envidiar, escoge ser envidiado. Eso no es peligroso delante de Dios, pero si te llega a agarrar envidiando, estás pecando.

Santiago 4:1-3?“¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros? Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís. Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.”

¿Sabías que en este mundo hay personas que con el dinero que no tienen compran lo que no necesitan, para competir con el que le cae mal? Algunos de ustedes han sacado a crédito su martirio, compran lo que no necesitan y cada vez que lo miran, se sienten mal porque saben que lo deben; compraste el martirio y con intereses. Algunos quizá no han comprado algo, pero han orado con la misma intención.

¿Le has pedido a Dios algo y no te ha contestado? ¿Por qué dices que no lo ha hecho? Quizá porque aún no te lo ha dado. Esto no es una razón para decir que no te contestó, al rato te contestó que no. Muchas veces, creemos que en el vocabulario de Dios no existe el “no”. Él sabe cuándo darte las cosas, y cuándo está tu carácter listo. Dios tiene que formarte para que soportes la bendición que Él te quiere dar. Claro que Dios contesta “sí”, pero también contesta “no, espérate”, “más tarde”, y en ocasiones “sí, pero no ahora”.

¿Cuál es la razón por la que quieres tener algo? Si es para lucirlo ante otros o vanagloriarte, no es una razón por la cual pedir. Le estás pidiendo a un Dios espiritual basado en tu carne, pasiones, deleites y envidia. ¿Por qué quieres tener las cosas? ¿Por qué pides y no recibes? Cuando pides y pides, y no recibes, ese es el momento oportuno para revisar tu vida, porque si Dios dice tantas veces “no”, es por algo.

Deja de andar viendo lo que otros tienen, eso te va tentar para sentir envidia. Deja a los demás con lo de ellos y tú con lo tuyo. Esto es lo más sano que puede existir para tus emociones, pero si tratas de competir para ser igual a los demás, tus emociones van a estar mal. No trates de ser alguien que no eres. No hay nada malo con ser tú mismo. Tú defines tu felicidad, no otros.

Dios no te va a prosperar sólo porque quiere hacerlo. Él no anda dejando bendiciones por allí sin cuidado. Dios no se goza en darte lo que quieres, sino en formar tu carácter y en la forma en que lo hizo para podértelo dar. Él se goza más en tu persona que en los bienes que te pueda dar. Al conservar tus valores y principios, aunque te cierren un pozo, abres otro y prospera.

Génesis 26:22-29?“Y se apartó de allí, y abrió otro pozo, y no riñeron sobre él; y llamó su nombre Rehobot, y dijo: Porque ahora Jehová nos ha prosperado, y fructificaremos en la tierra. Y de allí subió a Beerseba. Y se le apareció Jehová aquella noche, y le dijo: Yo soy el Dios de Abraham tu padre; no temas, porque yo estoy contigo, y te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia por amor de Abraham mi siervo. Y edificó allí un altar, e invocó el nombre de Jehová, y plantó allí su tienda; y abrieron allí los siervos de Isaac un pozo. Y Abimelec vino a él desde Gerar, y Ahuzat, amigo suyo, y Ficol, capitán de su ejército. Y les dijo Isaac: ¿Por qué venís a mí, pues que me habéis aborrecido, y me echasteis de entre vosotros? Y ellos respondieron: Hemos visto que Jehová está contigo; y dijimos: Haya ahora juramento entre nosotros, entre tú y nosotros, y haremos pacto contigo, que no nos hagas mal, como nosotros no te hemos tocado, y como solamente te hemos hecho bien, y te enviamos en paz; tú eres ahora bendito de Jehová.”

Isaac abrió el tercer pozo. Ahora sí, llegó el día, porque en ese día Dios lo hizo prosperar nuevamente. El estado de Isaac de ciento por uno se vino al suelo. A veces crees que porque la compañía se viene al suelo, todo se acabó y que Dios quitó su mano de ti. Eso no era cierto para Isaac, Dios estaba con él, abrió un pozo y otro hasta que uno de éstos le resultó. Sigue abriendo tu pozo hasta que Dios te bendiga. Si algo no funciona, sigue tratando, hasta que Dios te bendiga. Tienes que ser santamente terco para conseguir tu bendición. No te des por vencido la primera vez que fracasas, sigue intentando, hay un pozo para todos.

¿Por qué Dios se le apareció hasta en el tercer pozo? ¿Por qué no le habló antes? Dios estaba probando su carácter. Muchas veces, el Señor no necesita hablarte, Él quiere ver cuánto carácter de Él tienes. El silencio de Dios muchas veces es una buena señal. Isaac ni oró, fue a abrir pozos. El mismo versículo que dice “pedid y se os dará”, dice “tocad y se os abrirá, buscad y hallaréis”. Yo creo que Dios se puso a observar a Isaac en silencio para ver su fe. Cuando Dios no habla, lo más seguro es que está observando. Si algo fracasa, sigue intentando con otra cosa. Si siempre te sale a la primera, te acostumbrarás y cuando algo fallé, creerás que Dios no está contigo.

Tú no eres bendito ahora, has sido bendito desde el día en que le abriste tu corazón a Jesús y su sangre lavó todos tus pecados. ¿Qué hubiera pasado si Isaac se retira en el primer pozo y concluye que no era de Dios? Abimelec no hubiera llegado a él ni reconocido que era un bendito de Dios. Tú sigue y persiste porque muchas veces la gente no reconoce que eres un bendito de Dios inmediatamente, pero cuando persistes, entonces la gente lo ve. No importa cuándo los demás se den cuenta de que eres bendito por Dios, sino cuándo tú te des cuenta. Mientras tú lo creas, es suficiente, no necesitas que los demás lo crean.
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bueno mis hermanos primeramente muchas gracias por sus visitas y muy buenas estas predicas de edificacion a nuestras vidas y muchisimas bendiciones a sus vidas

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negrusa

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